como el libro ambulante de la cocina, me surgió la inquietud de producir mi propio show. Porque en el mundo latino estaba la percepción de que la buena cocina era la de la abuelita. Eso hoy en día ha ido cambiando.
Pero…para mí era muy importante ser yo misma, un concepto diferente, una persona común y corriente en la cocina. Mis amigos me apoyaban constantemente, hasta hoy en día, cuando todavía prueban mis nuevas recetas y me ofrecen sus opiniones.
Ahí surge la idea del website y sin yo saberlo se ha convertido en un full time. Gracias a Dios que me ha abierto a otras oportunidades como la de General Mills.
Tu concepto de la cocina es diferente, ¿en que se basa?
He querido ser yo misma, dejándome llevar por la gente más cercana que me inspiró; mis mejores amigas y mi hermana, que les “muerde” muchísimo la cocina. Realmente yo sentía una inquietud por ese terror de ellas. (Nos reímos). En serio, hay gente que tienen ese miedo, piensan que les va a salir mal, que es algo difícil, que cocinar significa meterse medio día en la cocina y se vuelven todas nervios. En ese aspecto ellas fueron mi inspiración.
Pensé en esas personas, pero a la misma vez trato de dirigirme a un grupo de gente que no solamente quiere cocinar pero le tienen miedo, sino que quieren aprender y tienen buen gusto.
Todas las recetas las confecciono yo personalmente… en mi cocina. Si tengo que pasarme un día entero para que tenga el sabor que deseo, lo hago. Hay días que tengo la musa y elaboro a lo sumo dos. Pero t-o-d-a-s son de mi propia inspiración combinando sabores y gustos.
¿Qué es lo que más te llama la atención de la cocina?
!Ay!... Para mi es como una terapia, me relajo para poder inmiscuirme de lleno. Me quito los zapatos, tomo una copita de vino y ahí empiezo a crear. Yo no me siento, todo lo hago de pie.
Eso es algo que aprendí de mi abuelita. Que gracias a Dios todavía me dura y tiene ochenta y dos años y el día que se siente con fuerzas para cocinar,
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