Lo ideal es encontrar el equilibrio y apoyar a tus hijos mostrándoles la mejor manera de resolver sus problemas, pero no haciéndolo por ellos. Foto: Kids
|
|
Lo ideal es encontrar el equilibrio y apoyar a tus hijos mostrándoles la mejor manera de resolver sus problemas, pero no haciéndolo por ellos. Foto: Kids
|
|
|
|
|
La sobreprotección puede ocasionar deficiencias en el desarrollo de su personalidad. Tanto por exceso como por defecto, en ocasiones el amor de los padres sobre los hijos puede resultar contraproducente. Al igual que existen parejas que dejan excesiva libertad de movimiento a sus pequeños, también hay papás o familiares muy cercanos que ejercen una sobreprotección sobre los niños. Algo que en absoluto resulta beneficioso para ellos.
En muchas ocasiones, esta necesidad de vigilar y prohibir a los niños casi cualquier cosa, por miedo a que los pequeños sufran algún riesgo, se realiza de manera inconsciente. Otras veces, es un sentimiento de culpabilidad por parte de los padres el que puede llevar a este tipo de actitud.
Déjales convertirse en personas independientes
Si se ejerce una sobreprotección extrema con el niño, podría crear deficiencias en el desarrollo de su personalidad, haciendo que el niño crezca con gran cantidad de miedos y temores que pueden acabar convirtiéndole en una persona insegura que se infravalore y que tenga miedo a realizar cualquier tipo de actividad e incluso a relacionarse de forma normal con su círculo social.
Es lógico que los padres quieran facilitarle la vida al máximo a sus hijos. Sin embargo, esto les niega la posibilidad de cometer errores, algo que les ayudará a desarrollarse y lograr la capacidad de resolver ellos mismos, poco a poco, los problemas que con el paso del tiempo se les vayan planteando.
Como comentábamos al principio, no debemos extremar ninguna de las dos posturas más habituales, ni la de dejarles una máxima libertad sin ponerles límites, ni la de vigilar de forma obsesiva cada uno de sus movimientos.
La función de los
...
|