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Con la aprobación del Proyecto de Ley Orgánica de Regulación y Control del Tabaco por parte de la Asamblea Nacional, prácticamente, la población ecuatoriana tiene la esperanza de que en los años venideros, los adolescentes y jóvenes, podrían estar libres de la influencia perniciosa del cigarrillo y gozarían de un “ambiente sano, ecológicamente equilibrado que garantice el buen vivir y, declara de interés público la preservación del ambiente”, según reza nuestra actual Constitución.
La medida fue adoptada por el Parlamento ante la preocupación ciudadana que ve con asombro que cada vez más jóvenes se acercan al tabaquismo, 300.000 adolescentes están fumando en el país, y que la edad del encuentro con el cigarrillo es cada vez más corta, 11 años.
El presidente de la Comisión de Salud del Parlamento, Carlos Velasco, quien lideró esta propuesta, informó que en Ecuador mueren 11 personas diariamente con enfermedades producidas por el tabaquismo. El Estado gasta 300 millones de dólares, cada año, para curar a pacientes y las empresas tabacaleras pagan 120 millones de dólares en impuestos, anualmente.
Los actores de esta iniciativa llevaron adelante su tarea a la luz de lo que señala la Constitución ecuatoriana que en su Art. 364 establece que: “las adiciones son un problema de salud pública y que corresponderá al Estado desarrollar programas coordinados de información, prevención y control del consumo de tabaco, así como ofrecer tratamiento y rehabilitación de los consumidores ocasionales, habituales y problemáticos, debiendo el Estado controlar y regular la publicidad del alcohol y tabaco”.
El parlamentario Velasco y todos los integrantes de la Comisión han sido reiterativos al afirmar que esta Ley no es sancionadora ni punitiva. Al contrario es una Ley preventiva y educativa dirigida a los sectores vulnerables de la
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