A los niños y las mujeres se les dio prioridad a la hora de asignar los lugares en los botes salvavidas.
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A los niños y las mujeres se les dio prioridad a la hora de asignar los lugares en los botes salvavidas.
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BBC Mundo
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Una fuerte explosión fue el primer indicio de que algo andaba mal. En ese momento comenzaron las horas de pánico que vivieron las más de 4.000 personas que viajaban a bordo del crucero Costa Concordia, tras el accidente que dejó tres muertos y decenas de desaparecidos.
Luego del estruendo, reinó la oscuridad.
"Estábamos cenando cuando de repente las luces se apagaron. Escuchamos una explosión y un fuerte crujido. Todos los cubiertos cayeron al suelo", dijo el pasajero Luciano Castro a la agencia italiana de noticias Ansa.
Según él, la tripulación aseguró que se trataba de problemas eléctricos, pero el caos fue inevitable: el buque ya se movía de forma violenta.
"El barco comenzó a temblar. Sentí pánico, como en una película: los platos caían al piso, la gente corría y algunos incluso se caían por las escaleras", señaló el sobreviviente Fulvio Rocci.
Quienes se encontraban a bordo describen que el barco se inclinó repentinamente hacia la izquierda.
"Les dijimos a los huéspedes que todo estaba bien y que teníamos la situación bajo control, en un intento por evitar el pánico", recuerda el camarero Deodato Ordona.
Eso ocurrió una hora antes de que se anunciara la emergencia general.
Pánico
Cuando el barco comenzó a balancearse de nuevo, pero hacia la derecha, el capitán ordenó abandonar el barco.
Ordona dijo que sus colegas y pasajeros esperaban utilizar los salvavidas, pero con este cambio se vieron obligados a buscar los botes que estaban del otro lado de la nave.
Mónica, una pasajera alemana que se encontraba en el teatro del crucero cuando comenzaron los problemas en el barco, describió lo difícil que fue llegar a los botes salvavidas.
"Era casi imposible caminar debido a la cantidad de gente. Primero se movió una vez a
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