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BBC/Matthew Price/Enviado especial a la isla de Giglio
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El periodista de la BBC Matthew Price, describe desde la isla de Giglio el ambiente que se vive tras el hundimiento del barco Costa Concordia.
Uno de los dos buzos levanta su martillo y golpea con fuerza la ventana de la embarcación.
Levanta la mano otra vez, tan alto como le es posible, mientras se balancea en el agua fría. Una vez más, lo hace bajar rápidamente, pero la ventana no cede.
El vidrio solía estar varias cubiertas por encima de la línea de agua. Ahora está casi por completo sumergido bajo el mar.
Si se rompe podría ser otra vía de entrada, otra manera de llegar a los sobrevivientes.
Desde el ferry, cuando te aproximas a él, puedes ver desde lejos al Costa Concordia. Su casco blanco brilla al sol, contrastando con el verde oliva de las montañas de la costa de la italiana Isla de Giglio.
Se asemeja a una plataforma gigante anclada frente a la costa. Pero al acercarte, la imagen es cada vez menos real, menos verosímil: el casco del crucero de lujo, rajado, casi violado, a pocos metros del viejo puerto, con su paseo de casas amarillas y azules en tonos color pastel.
Al mirar hacia arriba se ve el puente de mando, desde donde el capitán y sus oficiales han debido tener una vista clara del desastre que estaba a punto de ocurrirles. De la magnitud de la tragedia que se les venía encima.
Herida de metal
Un tercio de las ventanas del barco ahora se adentran en el agua formando un ángulo agudo. Todo parece patas arriba.
Hay una gran raja a lo largo del casco del Costa Concordia, la marca dejada por las rocas escondidas bajo el agua al rasgar al crucero italiano.
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